La Copa Mundial de 2026 se está convirtiendo en el mayor escaparate de inteligencia artificial aplicado al fútbol. Gemelos digitales de jugadores, reconstrucciones tridimensionales, balones inteligentes, sistemas de arbitraje asistido por algoritmos, análisis automatizado de millones de jugadas y contenidos personalizados para cada espectador forman parte de una competición marcada por la tecnología.
Sin embargo, los analistas expertos en Inteligencia Artificial de SDi advierten de que esta transformación también presenta una vertiente menos visible: las mismas herramientas que permiten mejorar las decisiones arbitrales, estudiar el rendimiento deportivo o enriquecer las retransmisiones están facilitando la creación masiva de imágenes falsas, vídeos sintéticos, noticias inventadas y fraudes digitales relacionados con el torneo.
Cada Mundial ha estado vinculado a un avance tecnológico. Alemania 2006 consolidó las retransmisiones digitales a escala global; Sudáfrica 2010 convirtió las redes sociales en una segunda pantalla para seguir los partidos; Rusia 2018 mostró el potencial del análisis masivo de datos; y Qatar 2022 intensificó el seguimiento de los jugadores y el procesamiento de información en tiempo real. La edición organizada por México, Estados Unidos y Canadá supone un nuevo salto. Para SDi, el Mundial de 2026 puede considerarse el primer gran torneo de la era de la inteligencia artificial generativa, tanto por su aplicación dentro de la competición como por su influencia sobre toda la conversación digital que la rodea.
Algoritmos que interpretan lo que sucede en el campo
Entre las principales innovaciones se encuentran los sistemas avanzados de detección semiautomática del fuera de juego. Estas soluciones combinan los datos del balón y la posición de los futbolistas para reconstruir las jugadas mediante avatares tridimensionales, ofreciendo una representación visual de lo sucedido.
La inteligencia artificial también se utiliza para analizar el desarrollo táctico de los encuentros. Herramientas como Football AI Pro procesan millones de eventos futbolísticos, detectan patrones de juego, elaboran informes y generan visualizaciones que pueden ser empleadas por entrenadores y equipos de análisis.
El objetivo declarado por la FIFA es agilizar las decisiones arbitrales y hacer más transparentes las revisiones. No obstante, la tecnología va mucho más allá del arbitraje. También interviene en la seguridad, la logística, la producción audiovisual, la preparación de los equipos y la personalización de los contenidos que reciben los aficionados. La IA ya no se limita, por tanto, a observar el partido. Participa en la manera en la que se prepara, se administra, se retransmite y se interpreta el fútbol.
Un entorno perfecto para la desinformación
La otra cara de esta evolución aparece en las redes sociales, los buscadores y las plataformas digitales. Las herramientas generativas permiten producir fotografías hiperrealistas, vídeos de acontecimientos inexistentes y textos aparentemente periodísticos en cuestión de segundos y con un coste muy reducido. Según el análisis de SDi, un acontecimiento como el Mundial reúne todas las condiciones necesarias para acelerar la difusión de este tipo de materiales: una audiencia global, millones de publicaciones diarias, una elevada carga emocional y una fuerte predisposición de los usuarios a compartir contenidos sorprendentes sin comprobar previamente su procedencia.
Aunque algunos de estos casos puedan parecer anecdóticos, la manipulación también está siendo utilizada con fines económicos. Entre los ejemplos detectados aparecen entradas falsas, sorteos inexistentes, páginas web que imitan plataformas oficiales y promociones fraudulentas vinculadas al álbum Panini o a productos relacionados con el Mundial.
Futbolistas convertidos en protagonistas de historias falsas
El fútbol también se ha convertido en un objetivo destacado del denominado AI slop, una expresión empleada para describir la producción automática y masiva de contenidos digitales de escasa calidad, falsos o engañosos.
De acuerdo con Reuters, este fenómeno incluye noticias fabricadas, declaraciones que los deportistas nunca han realizado, fotografías manipuladas y vídeos alterados para exagerar o inventar episodios ocurridos dentro y fuera del terreno de juego.
Figuras como Leo Messi, Cristiano Ronaldo o Neymar ya han protagonizado contenidos falsos generados mediante inteligencia artificial. Sus imágenes se han utilizado para crear supuestos incidentes, reacciones o declaraciones que nunca tuvieron lugar. Incluso se ha recurrido a la IA para recrear a Diego Armando Maradona después de su fallecimiento, una práctica que abre además importantes debates éticos sobre el uso de la imagen y la identidad de personas fallecidas.
Para los expertos de SDi, este tipo de contenidos no solo puede confundir a los aficionados, sino que también tiene capacidad para perjudicar la reputación de jugadores, selecciones, patrocinadores y organizaciones deportivas. La velocidad con la que se difunden las publicaciones falsas suele superar ampliamente la capacidad de reacción de los afectados.
No todo el contenido engañoso ha sido creado con IA
La desinformación relacionada con el Mundial no procede exclusivamente de herramientas generativas. Continúa siendo habitual la reutilización de fotografías y vídeos reales, pero presentados con una fecha, una ubicación o una explicación diferente de la original.
Imágenes tomadas años atrás o grabadas en otros países vuelven a circular como si correspondieran a partidos, celebraciones o incidentes ocurridos durante el Mundial de 2026. Esta práctica se utiliza para impulsar narrativas deportivas, políticas o culturales y puede resultar especialmente difícil de detectar porque el material visual es auténtico, aunque el contexto sea falso.
Herramientas como Google Fact Check Explorer permiten consultar verificaciones realizadas por organizaciones especializadas y localizar desmentidos por temática o región. A través de este servicio se han identificado vídeos que supuestamente mostraban manifestaciones políticas o la exhibición de determinadas banderas durante partidos del Mundial, aunque en realidad pertenecían a otros acontecimientos o habían sido grabados en fechas diferentes. También se han reutilizado fotografías antiguas de incidentes de seguridad para atribuirlos falsamente a ciudades o recintos vinculados a la competición.
La verificación se convierte en una competencia esencial
SDi señala que el Mundial de 2026 demuestra que el desarrollo de la inteligencia artificial no puede analizarse únicamente desde la innovación tecnológica. A medida que los sistemas son capaces de crear contenidos más realistas, también resulta necesario mejorar los mecanismos de verificación y la formación digital de empresas, medios de comunicación y ciudadanos.
Antes de compartir una publicación, resulta fundamental revisar quién la difunde, comprobar si aparece en medios fiables, buscar la imagen original y contrastar la fecha y el lugar en el que se produjo el supuesto acontecimiento. También conviene desconfiar de las páginas que imitan a organizaciones oficiales, de las promociones excesivamente atractivas y de cualquier venta de entradas que no proceda de los canales autorizados.
El Mundial está mostrando hasta qué punto la inteligencia artificial puede mejorar la experiencia deportiva. Al mismo tiempo, está dejando claro que cuanto más sencillo resulta producir información, más importante se vuelve saber distinguir entre un contenido auténtico, una recreación y una manipulación.


























