Ser rey de las fiestas de Calahorra no era un propósito que Víctor Fernández tuviera en mente desde hacía meses. De hecho, apuró prácticamente hasta el último momento para presentar su candidatura. Una mezcla de vergüenza, indecisión y, sobre todo, ilusión terminó por inclinar la balanza. Hoy, este miembro del equipo de Sistemas de SDi es el rey de las fiestas de Calahorra 2026, ciudad natal de la empresa, y afronta unos días que sabe que recordará durante mucho tiempo.
Víctor Fernández Cristóbal y Leyre Amor Beisti, ambos pertenecientes a la Peña El Sol, fueron elegidos este año rey y reina de las fiestas patronales de Calahorra. Una elección especialmente significativa para ellos porque, además de compartir peña, son pareja desde hace casi nueve años. El camino hasta convertirse en representantes de la ciudad comienza mucho antes de la coronación. Como explica Víctor, el procedimiento depende de cada peña. En el caso de la Peña El Sol, la junta abre durante varios días un periodo para que los peñistas que quieran puedan presentar su candidatura a rey o reina.
«Nosotros apuramos hasta el último momento, tanto Leyre como yo. Enviamos la solicitud a última hora», recuerda entre risas. Una vez que las distintas peñas han elegido a sus representantes, llega el segundo proceso: la elección de los reyes de las fiestas de Calahorra. Los candidatos realizan una entrevista y, posteriormente, se decide quiénes representarán a la ciudad durante el año. No necesariamente tienen que pertenecer a la misma peña. Este 2026, sin embargo, la Peña El Sol hizo doblete.
Una candidatura marcada por el 50 aniversario
A Víctor le costó dar el paso, pero tenía motivos suficientes para hacerlo. El primero era poder representar a una peña que este año celebra una fecha especialmente importante: su 50 aniversario.
«Me hacía ilusión poder representar a la peña, porque además este año hacemos 50 años, y también tener la posibilidad de representar a Calahorra», explica. Había, además, otro precedente muy cercano. Dos de sus amigos ya habían sido reyes de otras peñas y uno de ellos también llegó a ser rey de las fiestas. Haber vivido aquella experiencia desde dentro de su cuadrilla terminó de animarle.
La figura del rey es, de hecho, relativamente reciente dentro de las fiestas calagurritanas. Mientras que las reinas forman parte de la tradición desde los primeros años de las peñas, la incorporación de los reyes se produjo hace apenas unos años. Una circunstancia que ha hecho que, casi sin proponérselo, varios miembros de la cuadrilla de Víctor hayan ido formando parte de esta nueva etapa de las fiestas. Pero si presentar la candidatura fue una decisión meditada hasta el último momento, conocer el resultado no dejó demasiado espacio para pensar.
Víctor había sido el último de los candidatos en realizar la entrevista después de que el orden se decidiera por sorteo. En el momento de anunciar el resultado, el primer nombre que escuchó fue el de Leyre.
«Cuando anunciaron a Leyre, a mi novia, yo ya estaba llorando. No me dio tiempo ni a reaccionar cuando me nombraron a mí», recuerda.
La alegría por ella apenas duró unos segundos antes de convertirse en una celebración compartida. «No me dio ni para pensar «ojalá salga yo». Fue al momento. La alcaldesa tuvo que frenar la sala porque estaba todo el mundo eufórico, dijo que todavía faltaba el rey y entonces me nombró».
Del caos de las fiestas a llevar todos los actos controlados
Asumir el título supone también una manera diferente de vivir unas fiestas que Víctor conoce desde siempre. Este año no habrá demasiado espacio para la improvisación. «Me gusta ser cuadriculado, así que son las primeras fiestas en las que llevo todos los actos en mente. Me he leído todos los programas de cada peña, el del Ayuntamiento… Tenerlo todo organizado y saber qué tengo que hacer cada día me tranquiliza bastante».
Hasta ahora, reconoce, su forma de vivir las fiestas había sido muy diferente. «Para mí siempre son un poco caóticas porque al final vas fluyendo. A Leyre eso le gusta, pero a mí no tanto». Esa organización tiene ahora un motivo añadido. Más allá del componente festivo, Víctor es consciente de que el papel implica asumir una representación institucional, aunque sea durante un periodo limitado.
«La responsabilidad de poder representar a nuestra ciudad en otras ciudades o pueblos de La Rioja me parece muy bonita», asegura.
Durante este año, los reyes participarán en distintos actos y tendrán presencia en otros municipios riojanos. También han comenzado a asumir algunas funciones fuera del programa puramente festivo, como formar parte del jurado del Festival de Cortos de Calahorra y participar posteriormente en la entrega de premios.
«Somos calagurritanos orgullosos»
Cuando durante el proceso de selección le preguntaron qué podía aportar como rey, Víctor evitó buscar aquello que pudiera diferenciarle del resto de candidatos. Para él había algo que todos compartían. «Cualquiera de los reyes de las peñas era perfectamente válido. Todos somos calagurritanos, hemos crecido y vivido en Calahorra y somos calagurritanos orgullosos. Creo que eso es algo que marca mucho».
En su caso, señala además dos circunstancias. Por un lado, poder representar a la Peña El Sol en un año tan importante como su 50 aniversario. Por otro, una forma de vivir las fiestas que combina dos caras que considera perfectamente compatibles. «Creo que hago esa dualidad de ser una persona fiestera y gamberra cuando hay que serlo, pero también responsable y que cumple con los actos y las obligaciones».
Para Víctor, hablar de las fiestas de Calahorra es hablar inevitablemente de sus peñas. Si tuviera que señalar qué las diferencia de las celebraciones de otros municipios, no duda en su respuesta: «Las peñas, sobre todo las peñas». Las define como el verdadero motor de las fiestas. Detrás de cada degustación, charanga, carroza o actividad hay grupos de personas que dedican su tiempo de manera voluntaria a organizarlo todo.
«Hay un grupo de gente voluntaria detrás, tanto las juntas como el resto de peñistas, que no cobra absolutamente nada. Desde una degustación, que implica preparar, cocinar, recoger y servir, hasta una salida con la charanga. Las peñas lo organizan todo». Ese tejido asociativo es, para él, una de las principales singularidades de Calahorra. «En otras ciudades o pueblos también existen peñas, pero quizá no están tan coordinadas o las fiestas no se mueven tanto alrededor de ellas».
Compartir un recuerdo para toda la vida
Hay, sin embargo, un elemento que convierte este año en algo todavía más extraordinario para Víctor: compartirlo con Leyre. Ambos tienen 26 años y llevan juntos casi nueve. Su relación ha acompañado prácticamente toda su entrada en la vida adulta. «Literalmente hemos crecido juntos. Hemos terminado Bachillerato juntos, la carrera universitaria, hemos pasado por oposiciones, ahora nos hemos comprado una casa, hemos adoptado un perro… Llevamos juntos desde tan jóvenes que todas las vivencias importantes de nuestra vida adulta las hemos compartido». Representar juntos a Calahorra se incorpora ahora a esa lista.
Leyre pertenece desde siempre a la Peña El Sol y Víctor llegó a ella a través de su relación. Cuando apareció la oportunidad de representar a la peña y, posteriormente, a la ciudad, decidieron que también querían vivir esta experiencia de la misma manera en la que habían vivido tantas otras. «No queríamos que esta se quedase a un lado. Como los dos buenos calagurritanos que somos, queríamos representar a nuestra peña. Poder representar a Calahorra y encima hacerlo a la vez… la palabra se resume en bonito».
Desde este 25 de agosto, Víctor cambiará durante unos días la rutina habitual de su trabajo en SDi por una agenda en la que se sucederán actos, encuentros y celebraciones. Lo hará, eso sí, manteniendo algo muy suyo: el programa perfectamente estudiado y cada compromiso en su sitio.


























