Las dos grandes compañías estadounidenses de inteligencia artificial han elegido Madrid para reforzar su negocio europeo. SDi analiza qué hay detrás de este movimiento y por qué puede cambiar el mercado para las empresas españolas de software.
OpenAI anunció en junio la apertura de su primera oficina en España. Tres meses después, Anthropic, creadora de Claude y uno de sus principales competidores, ha iniciado oficialmente sus operaciones desde Madrid. Las dos decisiones responden a una misma realidad: España se está convirtiendo en un mercado cada vez más relevante para el negocio europeo de la inteligencia artificial.
Para SDi, compañía tecnológica española especializada en inteligencia artificial y digitalización empresarial, el movimiento debe analizarse más allá de la apertura de dos oficinas comerciales. España está reuniendo varias de las condiciones necesarias para convertirse en uno de los puntos desde los que se despliegue el negocio de la IA hacia el sur de Europa: demanda empresarial, infraestructura cloud y de datos, conectividad internacional y un tejido tecnológico capaz de convertir los grandes modelos de IA en soluciones concretas para las empresas.
La propia demanda lo demuestra. Los usuarios activos semanales de ChatGPT en España aumentaron más de un 40% interanual antes del anuncio de OpenAI, situando al país entre sus cinco principales mercados europeos. Anthropic asegura, por su parte, que la utilización de Claude en España es 2,7 veces superior a la esperada por el tamaño de su población. Empresas como Santander, CaixaBank, BBVA, Telefónica, Amadeus, Indra o Ferrovial ya trabajan con su tecnología.
España no solo tiene usuarios: tiene la infraestructura que necesita la IA
El atractivo español tiene también una explicación física. La IA necesita grandes cantidades de capacidad de computación y, detrás de ella, centros de datos, energía y redes capaces de mover enormes volúmenes de información.
La Península está viviendo una expansión sin precedentes en este terreno. CBRE calcula que los proyectos de centros de datos anunciados en España y Portugal suman 10,5 GW de capacidad, alrededor de 18 veces la actual, y podrían representar cerca de 100.000 millones de euros de inversión si todos llegan a ejecutarse.
Amazon Web Services anunció además este año otros 18.000 millones de euros de inversión en España, que elevan a 33.700 millones su compromiso previsto hasta 2035 para ampliar su infraestructura cloud y de IA, especialmente en Aragón.
Para SDi, esta infraestructura importa porque acerca a las empresas españolas capacidad tecnológica que hasta hace pocos años estaba concentrada en otros grandes polos europeos. Pero disponer de mejores modelos y más capacidad de computación es solo la primera parte del cambio.
El verdadero cambio llegará al negocio del software
La consecuencia más profunda puede producirse en las empresas españolas que desarrollan y venden software.
La inteligencia artificial está reduciendo drásticamente el tiempo necesario para programar, desarrollar nuevas funcionalidades o crear determinados productos digitales. Anthropic asegura que Claude genera ya más del 80% del código dentro de algunos de sus propios flujos de desarrollo.
Eso supone una oportunidad, pero también elimina barreras de entrada. Crear software será cada vez más rápido; diferenciarlo será más difícil.
El análisis de SDi apunta por ello a un desplazamiento del valor. La ventaja competitiva no estará simplemente en incorporar un modelo de OpenAI, Anthropic o cualquier otro proveedor a una aplicación, sino en conocer el negocio del cliente, integrar la IA con sus sistemas, trabajar correctamente sus datos y conseguir que esa tecnología resuelva procesos reales.
Es precisamente el terreno en el que trabajan compañías como SDi, combinando software empresarial, infraestructura cloud, ciberseguridad e inteligencia artificial. La compañía desarrolla además soluciones como ARDIA, una plataforma de IA diseñada para conectar las herramientas que ya utiliza una empresa y permitir que distintos agentes especializados trabajen con su información corporativa.
De “poner IA” a conseguir que genere dinero
Existe, además, una brecha que todavía no ha resuelto el mercado. Un estudio de McKinsey publicado este mes señala que el 89% de las organizaciones ya utiliza inteligencia artificial y que el 80% de los empleados percibe mejoras de productividad. Sin embargo, solo el 37% declara un impacto positivo sobre su beneficio operativo. Ese dato ayuda a explicar dónde puede estar la oportunidad para el sector tecnológico español.
Los grandes fabricantes proporcionarán modelos cada vez más potentes y los gigantes del cloud, la capacidad para ejecutarlos. Pero alguien tendrá que convertirlos en herramientas capaces de consultar un ERP, analizar pedidos, automatizar una gestión administrativa, anticipar necesidades de stock o ayudar a un comercial utilizando los datos reales de su empresa.
Por eso, desde SDi el desembarco de OpenAI y Anthropic puede interpretarse como una señal de una nueva etapa para el mercado español: la IA deja progresivamente de ser una tecnología que las empresas prueban para convertirse en una nueva capa sobre la que se construirá el software empresarial. España tiene una oportunidad para ocupar una posición relevante en ese proceso. Su ecosistema de start-ups tecnológicas ya está valorado en 125.000 millones de euros y casi una de cada cinco compañías creadas desde 2021 está especializada en inteligencia artificial.


























