Contenido

Omar Martínez, CTO de SDi: “Todas las empresas deberían destinar una parte de su inversión a entender, incorporar y aprovechar la IA”

La inteligencia artificial ya ha dejado de ser una conversación futurista dentro de la empresa. Está entrando en la búsqueda de información, en los procesos, en el análisis de datos y en tareas que hasta hace poco exigían mucho más tiempo. Omar Martínez, CTO de SDi, la sitúa en una escala conocida: “Bajo mi punto de vista es una revolución comparable, con ciertos matices, a lo que supuso en su momento la llegada de Internet”. A partir de su entrevista, estas son cinco ideas básicas para entender cómo trabajar con IA sin dejarse llevar por el ruido.

La IA es comparable a la aparición de internet

Martínez no cree que estemos ante una fiebre temporal. A su juicio, el cambio ya está en marcha y se nota en algo tan cotidiano como la forma de buscar información. “La inteligencia artificial ya nos está cambiando la forma en la que nos comunicamos y, sobre todo, la forma en la que buscamos información”, explica. Hace apenas unos años, la secuencia era otra: “Antes recurríamos casi siempre a Google, entrábamos en diferentes páginas web, comparábamos resultados y analizábamos la información por nuestra cuenta. Ahora, las herramientas de inteligencia artificial están asumiendo una parte cada vez mayor de ese proceso”.

La diferencia no está solo en la rapidez. También en el papel que empiezan a ocupar estas herramientas. “No se están quedando solo en responder preguntas. Cada vez incorporan más recursos para recomendar productos, sugerir decisiones, filtrar información o incluso anticiparse a lo que necesitamos”. Por eso, Martínez descarta que todo esto se quede en una burbuja. “Puede haber una parte de exceso de expectativas, como ocurre en casi todas las grandes olas tecnológicas, pero el cambio de fondo es real”.

Cambia radicalmente la forma de trabajar

Una de las ideas más útiles de su análisis es que la IA no está afectando solo a las herramientas, sino al trabajo mismo. En algunas empresas el impacto ya es muy profundo. En otras, llegará. “Creo que la profundidad que ha alcanzado la inteligencia artificial en las empresas ya es muy alta. Y en aquellas compañías donde todavía no ha llegado con fuerza, acabará llegando de una u otra manera”.

Omar Martínez, CTO de SDi: “Todas las empresas deberían destinar una parte de su inversión a entender, incorporar y aprovechar la IA” 1

Martínez lo ve con claridad en las áreas técnicas. “En la parte tecnológica, tanto en desarrollo de software como en áreas técnicas de sistemas, la forma de trabajar ha cambiado muchísimo respecto a cómo lo hacíamos antes”. La razón está en tareas muy concretas: “Ahora contamos con asistentes que nos ayudan a programar, documentar, revisar, analizar problemas, plantear soluciones o acelerar tareas que antes requerían mucho más tiempo”.

Eso tiene una traducción directa en el mercado. “Especialmente en empresas tecnológicas, es muy difícil pensar que una compañía que no tenga implementada la IA, o que no la utilice en su día a día, pueda competir en igualdad de condiciones con otras que sí lo están haciendo”. La brecha, dice, empieza a ser “demasiado grande” en productividad y capacidad de respuesta.

Hay que hacerle un hueco a la Inteligencia Artificial

Martínez no defiende una adopción ciega. “No, creo que meter todos los huevos en la cesta de la inteligencia artificial no sería razonable”. Su planteamiento es más práctico. Cada empresa tiene un punto de partida distinto. Algunas todavía tienen pendiente una fase básica de digitalización. Otras ya han hecho ese recorrido y están en disposición de dar el siguiente paso.

Lo resume así: “En aquellas compañías que todavía están en fases iniciales de digitalización, probablemente el primer paso sea digitalizar bien sus procesos. Y en aquellas que ya están digitalizadas, el siguiente paso lógico es mejorar esa digitalización con las herramientas de inteligencia artificial que hoy tenemos disponibles”.

La IA, por tanto, no sustituye la estrategia. Se integra dentro de ella. “No se trata de apostarlo todo a la IA, sino de incorporarla con criterio dentro de la estrategia de la empresa”. Cuando eso ocurre, el retorno se ve. “Ese retorno puede verse en una mayor productividad, en la mejora de procesos, en más trazabilidad, en una mayor eficiencia y en una capacidad de análisis mucho más potente”.

El mayor riesgo está en las expectativas irreales

Una parte importante del problema no está en la tecnología, sino en cómo se habla de ella. Martínez lo dice con bastante claridad: “Muchas veces parece que la IA va a invertir por ti, trabajar por ti, decidir por ti y resolverlo todo automáticamente. Y no estamos en ese punto”.

Omar Martínez, CTO de SDi: “Todas las empresas deberían destinar una parte de su inversión a entender, incorporar y aprovechar la IA” 2

Ese desfase puede hacer daño dentro de las empresas. Sobre todo cuando se toman decisiones importantes a partir de titulares, pruebas sueltas o mensajes demasiado optimistas. “El exceso de expectativas puede dañar proyectos buenos si las empresas toman decisiones basadas únicamente en lo que leen en Internet, en titulares o en mensajes demasiado optimistas sobre lo que la inteligencia artificial puede hacer”.

Su recomendación va en otra dirección. Antes de implantar, hay que analizar. “Antes de tomar decisiones que puedan impactar negativamente en el negocio, hay que analizar bien los casos de uso, los riesgos, la viabilidad técnica, el impacto organizativo y el retorno esperado”. Y remata con una idea sencilla: “La IA puede aportar muchísimo valor, pero debe implantarse con cabeza”.

Si no mejora el dato o la productividad, no está funcionando

Para saber si una implantación de IA está generando valor real, Martínez se fija en dos puntos. El primero tiene que ver con la información. “El primero es la mejora en el reporting y en la gestión del dato”. La IA ayuda a disponer de información mejor estructurada y más comprensible. “Además, la IA ayuda a traducir indicadores complejos, KPIs financieros o métricas difíciles de interpretar a un lenguaje más humano y comprensible para perfiles no técnicos”.

El segundo indicador es la productividad. “Si la inteligencia artificial está bien aplicada, deberíamos ser capaces de hacer más con los mismos recursos, reducir tiempos en determinadas tareas, automatizar procesos repetitivos y mejorar la capacidad de análisis y respuesta”.

Ahí sitúa la frontera entre una herramienta que genera titulares y otra que cambia de verdad el trabajo. “Si esos dos elementos se cumplen, ya no estamos hablando solo de narrativa, sino de impacto real en la empresa”.

La pregunta que toca hacerse ahora

Para Martínez, el debate ya no debería estar en decidir si una empresa tiene que usar IA o no. “Creo que, a estas alturas, un comité de dirección no debería estar preguntándose si utilizar o no inteligencia artificial. Esa pregunta ya llega tarde”. La cuestión útil es otra: “La pregunta no debería ser si usamos IA, sino cómo la integramos de forma útil, segura y medible en los procesos de dirección y de negocio”.

Hablemos sobre tu proyecto

Cuéntanos tu proyecto y un consultor especializado se pondrá en contacto contigo para asesorarte personalmente

Artículo revisado / maquetado por inteligencia artificial. Consulta nuestra política editorial

Compartir artículo
Scroll al inicio

Contacto

Estamos encantados de conocerte